lunes, 20 de noviembre de 2017

Vídeo - Visita pastoral de S.E. Policarpo a Alcorcón y Getafe (Comunidad de Madrid)



Fuente: P. Arcipreste Bogdan Matviyiv

20/11 - San Crispín, Obispo de Écija


Es mencionado en el santoral hispano-mozárabe y de él existe un oficio litúrgico en el calendario visigodo que nos lo presenta como un obispo que murió decapitado en Écija, ciudad de las torres y sartén de Andalucía, perteneciente a la provincia de Sevilla, donde es venerado su sepulcro, que aunque algunos dicen que se perdió cuando la ciudad fue invadida por los almohades en el año 711, otros lo identifican con un sarcófago paleocristiano que se utiliza como altar en la parroquia de la Santa Cruz. Este sarcófago tiene una mancha oscura que algunos historiadores piensan que podría tratarse de la sangre del Santo.

Este Santo es el proto-obispo de Écija y su himno hispano-mozárabe nos lo sitúa a caballo entre los siglos III y IV de nuestra era. Adón nos dice de él: “San Crispín obispo y mártir en la ciudad Astiagense, el cual, siendo obispo de aquella iglesia y predicando la fe en Cristo, fue apresado por los gentiles y conminado a que sacrificase a los ídolos, como de ningún modo cedía, alcanzó la corona del martirio siendo degollado el día 19 de noviembre”.

Como he mencionado antes, Écija es conocida como la ciudad de las catorce torres, pertenecientes a otras tantas iglesias y conventos, aunque ninguno dedicado a este santo obispo astigitano. Es verdad que esta es una ciudad olvidadiza, porque tampoco se acuerda de su obispo San Fulgencio – hermano de los santos Isidoro, Leandro y Florentina – ni de los Santos mozárabes Wistremundo y Pedro, naturales también de esa ciudad hispalense. Sin embargo hay que decir también que es una importante y antigua ciudad, cuyos orígenes se remontan a la prehistoria y que ya en tiempos históricos, fue una de las primeras sedes episcopales de la Hispania romana.


Fuente: www.preguntasantoral.com

domingo, 19 de noviembre de 2017

IX Domingo de Lucas. Evangelio de la Divina Liturgia


Lc 12,16-21: Les dijo entonces una parábola: «Había un hombre rico cuyas tierras habían producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: "¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha". Después pensó: "Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: 'Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida'". Pero Dios le dijo: "Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?". Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí y no es rico a los ojos de Dios».

viernes, 17 de noviembre de 2017

17/11 - San Acisclo, Mártir


San Acisclo (? - Córdoba, 17 de noviembre de 303), fue un santo mártir de Córdoba, España. Su vida es contada por Eulogio de Córdoba. Fue martirizado durante el mandato del emperador Diocleciano, junto con su hermana Santa Victoria. Su fiesta se celebra el 17 de noviembre de cada año.

Después de que fueran arrestados, Acisclo y Victoria fueron torturados. Según la tradición, Victoria fue asesinada por flechas y Acisclo fue decapitado. En la tradición martirológica queda descrita la pasión de estos santos con gran lujo de detalles: Una passio del siglo X relata que el prefecto romano de Córdoba Dion, “incuo perseguidor de cristianos”, ordenó meter a Victoria y Acisclus en un horno. Cuando el prefecto escuchó los cánticos provenientes del horno ordenó que se les arrojara al río Guadalquivir atados a piedras. Ambos santos aparecieron flotando sin sufrir daño. Se ordenó entonces que se les colocara sobre un fuego. Sin embargo el fuego escapó del control de los verdugos y se afirma que murieron muchos paganos sin afectarse los santos. Se dio finalmente la orden de su decapitación, razón por la que el santo es representado con una línea roja de sangre en el cuello.

El poeta Prudencio le rindió homenaje en dos breves versos.
 Pablo García Baena le dedicó el poema "Himno a los santos niños Acisclo y Victoria" en el libro Antiguo Muchacho.


Fuente: Wikipedia

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Inter Faith Service in Gibraltar


Her Worship the Mayor of Gibraltar will celebrate Inter Faith Week with a short service tomorrow Thursday 16th November 2017 at the Mayor’s Parlour.

Due to limited space at the Parlour and in order to involve the whole community, the service will be streamed live on the Mayor’s Facebook page (https://www.facebook.com/mayorofgibraltar/). 

Her Worship encourages the public to view the service and share on social media, in order to reach a wider audience. 

The Service will commence at approximately 1000hrs.

ΒΑΡΚΕΛΩΝΗ - ΠΑΝΗΓΥΡΙΣ ΑΓ.ΝΕΚΤΑΡΙΟΥ 2017

15/11 - San Eugenio, Obispo de Toledo


Entre las noticias santorales registradas por el Martirologio para la fecha de hoy, se lee aquella que dice: "En Toledo, de España, la conmemoración de San Eugenio, obispo, que, consumado en las cercanías de París el curso de su vida, obtuvo la corona de la gloria".

La única fuente informativa sobre la vida y pasión de San Eugenio es el relato martirial compuesto a mediados del siglo IX por un autor anónimo, seguramente el presbítero encargado del santuario de Deuil, lugar donde reposaron los restos eugenianos. Dos recensiones, una larga y otra breve, existen del mencionado relato. La más conocida es la breve; la más extensa, que es la primera, se conserva en algunos manuscritos de las bibliotecas de Bruselas, La Haya y París. De la edición crítica de ésta nos hemos cuidado en otro lugar, y su contenido vamos a darlo aquí; creemos que por primera vez se da a conocer el extracto de lo que se narra en los mencionados manuscritos, elemento imprescindible para adentrarse en el arduo problema hagiográfico que presenta este San Eugenio del 15 de noviembre.

En la primera parte el relato eugeniano cabalga sobre la "pasión de San Dionisio", compuesta en el 836 por Hilduino, abad de Saint-Denis.

En ambas narraciones se refiere que San Pablo, estando en Roma, mandó al areopagita Dionisio, por él convertido y a la sazón obispo de Atenas, que se reuniese en Roma con él. Mas, cuando Dionisio pudo llegar a la capital del Imperio, ya los apóstoles Pedro y Pablo habían sido martirizados.

Regía la Cátedra romana el papa San Clemente, quien, en cumplimiento de las consignas paulinas, señaló a Dionisio como futuro campo de apostolado las regiones occidentales, para que en ellas sometiera al suave yugo de Cristo los territorios que eran posesión del paganismo.

Mas no se limitó el Papa a asignar al Areopagita el campo de misión, sino que le dotó además de un equipo de misioneros que le ayudaran en la empresa evangelizadora. Entre los designados descollaba Eugenio, ciudadano romano, compañero del ateniense desde la llegada de éste a Roma. La narración subraya que ambos personajes constituían una admirable pareja, pues si el entrenamiento ático había adiestrado a Dionisio, la pericia romana había educado a Eugenio. Ambos se complementaban maravillosamente y la gracia de Dios fecundaba sus trabajos apostólicos.

En compañía de sus cooperadores misionó San Dionisio por los caminos y ciudades hasta llegar a Arlés. Es el momento solemne de las decisiones y de las despedidas. Marcial, Saturnino, Marcelo, Régulo y Eugenio, compañeros hasta entonces del Areopagita, deben separarse de su maestro para dirigirse a las parcelas misionarias que les han sido asignadas. Dispersos como el varillaje de un abanico, se asientan respectivamente en las ciudades de Toulouse, Bourges, Seniis y Limoges. Y mientras San Dionisio se ha reservado para su inmediata ayuda a los clérigos Rústico y Eleuterio, San Eugenio es enviado a Toledo.

Con manifiesta ingenuidad el narrador habla de Toledo, de su río Tajo, abundante de pesca; de sus campos feraces, sembrados de vides y de olivos; de sus altas montañas. Es el escenario geográfico en el que intrépido penetra Eugenio, portador del mensaje evangélico, y allí, en medio de un pueblo sumido en la idolatría, habla de Jesucristo, autor de la vida y de la muerte, salvador y redentor del mundo.

Los milagros avalan con su fuerza sobrenatural las predicaciones del misionero, que ve poco a poco surgir una comunidad cristiana en el territorio toledano. En él erige templos, enseña a rezar, orienta a las almas hacia la vida eterna y se elige discípulos, a quienes consagra y envía a predicar. Eugenio ha implantado los comienzos de la iglesia toledana.

Pero, a pesar de su inmensa alegría pastoral, el obispo misionero siente una profunda nostalgia, motivada por la prolongada ausencia de su inolvidable maestro Dionisio; desea verle, conversar con él, tratarle y exponerle sus gozos y sus preocupaciones.

Tras un arduo caminar ha llegado Eugenio hasta las cercanías de París. Son los últimos años del siglo I. Impera Domiciano, "heredero de la crueldad de Nerón", como escribiría después Lactancio, "bestia ferocísima", según se le designa en el relato que extractamos.

Para descuajar el naciente cristianismo galo el emperador había enviado a París al prefecto Fescennino Sisinio, que acababa de dar muerte a San Dionisio cuando San Eugenio llegaba en su busca. Este, que ha venido predicando la palabra divina, en el cuarto miliario antes de llegar a París recibe la noticia de que su maestro ha sido martirizado.

Repuesto de la inmensa emoción producida por el tristísimo anuncio, el toledano, con los ojos cargados de lágrimas, prorrumpe ante los fieles huérfanos en alabanzas de San Dionisio, cuya santidad y virtudes exalta. Para remediar la orfandad de la iglesia parisina, San Eugenio atiende a aquellos cristianos, cuya fe se encuentra expuesta a los mayores peligros; pero en seguida la presencia del obispo de Toledo ha llegado a oídos del prefecto perseguidor, que manda a sus satélites apoderarse de Eugenio, cuya figura venerable se les impone.

En vano pretenden hacerle apostatar; las amenazas y los castigos son ineficaces. Se le conmina con la muerte, y entonces el arzobispo de Toledo se dirige al cielo con acentos llenos de dramática ternura: "Jesús, Señor, te consagro este combate final de la guerra en que se triunfa. Te lo consagro a Ti, que eres el Señor de la inmortalidad; a Ti, que eres la fuerza y la sabiduría del Padre; a Ti que permites que los enemigos de tu santo nombre se impongan sobre tus mártires, para que éstos, tras haber padecido, puedan conseguir la inmarchitable corona de la vida eterna. A Ti, Señor, desde lo más profundo de mi corazón, yo te pido que en este último momento de mi combate estés a mi lado con tu consoladora presencia; te lo pido, ya que desde mis primeros años has querido tenerme junto a Ti y que fuera adoctrinado por los más católicos maestros para que, instruido en sus enseñanzas, que eran las tuyas, penetrase en los tesoros de la sabiduría divina, que luego como pastor fiel había de transmitir a las almas que pusieras a mi lado. Te pido, Señor, tus consuelos en este postrer instante para que mi vida se acabe en la alabanza de tu santo nombre".

San Eugenio ha terminado su oración. Después se ha entregado en las manos de los lictores y ha puesto su cabeza sobre el tajo. Un tremendo golpe de hacha y su alma penetra en el cielo, mientras en la tierra queda su cuerpo ungido, consagrado con su preciosa sangre.

Para impedir que los cristianos se adueñasen del cuerpo del mártir y le diesen culto, el cadáver es arrojado al lago Marchais. Por espacio de siglos providencialmente las aguas del lago guardan incorrupto el cuerpo de Eugenio, hasta que, por inspiración celestial, el poderoso Ercoldo, avisado de su presencia en el fondo de las aguas, extrae de ellas el cuerpo del bienaventurado Eugenio tan fresco corno si acabase de ser martirizado.

Con todos los medios a su alcance se dispone a trasladar tan preciosos restos a la iglesia abacial de Saint-Denis para que en ella recibiese condigna sepultura. Pero no era ésta, al menos por entonces, la voluntad de Dios, que quiso que el santo cuerpo se venerara en Deuil, heredad de que era propietario el mencionado merovingio Ercoldo.

Allí se construyó un santuario, y un diligente presbítero que del culto creciente de San Eugenio cuidaba, nos ha dejado el relato de los numerosos prodigios realizados por la intervención de tan poderoso Santo.

Sin embargo, la permanencia del cuerpo en Deuil no iba a ser muy duradera. Las repetidas invasiones de los normando en París y sus cercanías, que depredaban cuanto hallaban a su paso ansiosos de botín y de dinero, hicieron que, para mayor seguridad, los restos de San Eugenio fueran trasladados a la abadía sandionisiana, de donde eran sacados, para ser puestos a buen recaudo, siempre que alguna nueva invasión amenazaba. Terminado el peligro normando, el cuerpo de San Eugenio, muy codiciado por los monjes, quedó definitivamente instalado en la célebre abadía de Saint-Denis. Aquí le encontró, a mediados del siglo xii, el arzobispo de Toledo, don Raimundo, con ocasión de asistir al concilio de Reims del 1148.

Hasta esta fecha nada se sabía en España de la existencia ni del enterramiento de este primer arzobispo de Toledo. Pero, a partir de entonces, se despertó el vehemente deseo de poseer en la ciudad de su cátedra episcopal reliquias de tan venerable prelado. Merced a la postulación de Alfonso VII el Emperador, se consiguió que el yerno de éste, Luis VII, de Francia, obtuviera de los monjes sandionisianos la concesión a Toledo del brazo derecho del Santo "para que la iglesia toledana entrase de nuevo en posesión de aquella parte del santo cuerpo de donde, principalmente en otros tiempos, habían procedido para ella los grandes beneficios de consagraciones y bendiciones...". En los primeros días del 1156 era entregada la preciada reliquia a Alfonso VII, que se dirigió solemnemente a Toledo, paseándola triunfalmente en procesión por la Castilla del siglo xii. En el suntuoso cortejo portador de la arqueta formaban parte con el emperador los reales infantes Sancho y Fernando, ya asociados por su padre al gobierno del reino; las reinas de Francia y Navarra, el arzobispo de Toledo con gran número de prelados, la curia real y el copioso séquito de que Alfonso VII sabía rodearse. El 12 de febrero se verificó la entrada de la reliquia en la catedral de Toledo, llevada en hombros, en el momento de penetrar en el sagrado recinto, por el monarca, sus dos hijos y un príncipe de sangre real.

Pero la sola reliquia del brazo de San Eugenio no satisfacía los deseos de la iglesia de Toledo, que consideraba al Santo como el fundador y primer obispo de ella. Las gestiones para obtener la donación de las restantes reliquias fueron larguísimas y costosas. Hubo que derrochar habilidades diplomáticas y vencer múltiples resistencias. Monarcas y grandes prelados estaban interesados en unas y otras. Fue solamente la inmensa potencia de Felipe II, casado a la sazón con la hermana del rey de Francia, quien doblegó todas las dificultades. Por fin, esquivando el peligro de los hugonotes y la piadosa oposición de quienes querían retener en Francia el cuerpo de San Eugenio, el canónigo toledano don Pedro Manrique de Padilla y su fiel secretario Antonio de Ribera pudieron trasladarle a España. Desde Torrelaguna los honores rendidos por doquier fueron desbordantes. Su paso por las regiones todas adquirió caracteres de fausto acontecimiento nacional. A su intercesión valiosa se atribuyó el nacimiento de la infanta Isabel Clara, llamada también Eugenia en memoria de tan singular favor.

Con una solemnidad que recordaba la del traslado del, brazo en el siglo XII, el 18 de noviembre de 1565 descansaron en la catedral de Toledo los restos de San Eugenio, introducidos en ella por Felipe II .y los príncipes Ernesto y Rodolfo, seguidas por los prelados asistentes al concilio provincial, que a la sazón se celebraba en Toledo.

Hoy tan veneradas reliquias se guardan celosamente en el relicario del templo primado, dentro de una magnífica urna de plata, trabajada por los plateros Nicolás de Vergara y Francisco Merino y terminada en el 1569. La urna pesa cincuenta y siete kilogramos, va decorada con escenas de la vida del Santo y reposa sobre un pedestal de bronce, jaspe y marfil que para ella hizo en el 1574 el italiano Pompeo Leoni.

JUAN FRANCISCO RIVERA


Fuente: www.mercaba.org

15/11 - Comienzan el ayuno y el ciclo litúrgico de la Navidad


El ciclo navideño

En la Iglesia Ortodoxa, la celebración de la Navidad comienza cuarenta días antes del 25 de Diciembre, el 15 de Noviembre. La Iglesia inicia ese día el ayuno navideño: por cuarenta días somos llamados a meditar en la Encarnación del Verbo de Dios, llamados a ver su humildad al nacer en una cueva y llamados a prepararnos para encontrar el real significado de la Navidad. Nos llama a ayunar para purificar tanto nuestras almas como nuestros cuerpos y entrar al misterio de la venida del Señor.

El ayuno de Navidad es un ayuno “ascético”, distinto del ayuno de Pascua, el cual es mucho más litúrgico. Sin embargo durante el tiempo del ayuno de Navidad toda una serie de himnos litúrgicos nos recuerdan la proximidad de la fiesta del Nacimiento de Cristo. El 15 de Noviembre comenzamos a cantar el himno:

“Cristo ha nacido, glorificadlo! ¡Cristo viene de los cielos, recibidlo! ¡Cristo está sobre la tierra, elévense! Cantad al Señor toda la tierra y alabadle, oh pueblos, con alegría, porque ha sido glorificado”.

Los Domingos y las fiestas anteriores a la Navidad

Dentro del período de cuarenta días que nos prepara para la fiesta de la Navidad del señor, encontramos en nuestro camino una serie de conmemoraciones muy importantes para recordar el porque de nuestro ayuno. Durante los cuarenta días tenemos dos fiestas marianas: la entrada de María al templo, su consagración al templo de Jerusalén, realizado por sus padres, Joaquín y Ana; así como la fiesta de la Concepción de la Madre de Dios.

Además, los dos domingos anteriores a la Navidad, la Iglesia conmemora a los predecesores de Cristo, tanto a sus predecesores directos, como a los santos profetas del Antiguo Testamento que prepararon la venida al mundo de Nuestro Señor. El domingo anterior a la Navidad es conocido como “el Domingo de la Genealogía”: en el recordamos a todos los patriarcas del Antiguo Testamento y a los padres que precedieron la venida de Cristo al mundo. El domingo anterior a éste es conocido como el “Propateron” o domingo de los antepasados de Cristo en el que recordamos a sus padres y abuelos.

A partir del 20 de Diciembre la Iglesia comienza con el período llamado de “la preparación para el Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo”. La estructura de los oficios ortodoxos, desde ese día y hasta Navidad, es similar a la Semana Santa, pues el nacimiento del Hijo de Dios es el inicio de nuestra salvación. Dentro de ésta semana se celebra el famoso oficio del “Paramon” o de la preparación a la Navidad, en el que, además de las horas reales y las Vísperas se celebra la Divina Liturgia de San Basilio el Grande, de la misma manera que lo haríamos un Viernes Santo antes de Pascua, pero con los cambios propios de la Navidad.

El Oficio de la Navidad

El 24 de Diciembre la Iglesia celebra las horas de la fiesta, las Vísperas y finaliza la celebración con la divina Liturgia de San Basilio el Grande. Durante la celebración de estos oficios, las lecturas y los himnos recuerdan la venida con poder del Hijo de Dios en la carne. Las Vísperas inician la Navidad de Cristo, en ellas leemos ocho profecías del Antiguo Testamento, que atestiguan precisamente que Cristo es el cumplimiento de la promesa del Padre. Al finalizar la Liturgia, el sacerdote sale del santuario y llevando una vela en su mano derecha, rodeado por los miembros de la comunidad, entona el Tropario de la fiesta:

“Tu nacimiento, Cristo nuestro Dios, ha mostrado al mundo la luz de la sabiduría. Porque los que adoraban a las estrellas, fueron enseñados por una estrella a adorarte, oh Sol de Justicia, y a saber que tu viniste del Oriente de las alturas, Oh Señor, gloria a Ti”

El 25 de Diciembre celebramos la culminación de la Fiesta: los cuarenta días de ayuno han llegado a su fin, reveemos nuestros anhelos puestos el 15 de Noviembre y comenzamos a ver los frutos del tiempo de preparación para la fiesta.

El período posterior a la Navidad

El segundo día de la Navidad es dedicado a conmemorar a la Santísima Virgen María: la Iglesia interpreta que la Encarnación del verbo fue posible gracias a su intervención. El Padre Schmemman dice: “Su humanidad, concreta e históricamente, es la humanidad que recibió de María”. Por esto, esta conmemoración a la Madre de Dios es tal vez la más antigua conmemoración a María en la historia de la Iglesia. Los oficios de Navidad dan término el sexto día de la fiesta, el 31 de Diciembre, cuando terminamos éste período para iniciar el de la Circuncisión y la Epifanía de Cristo.

martes, 14 de noviembre de 2017

Asistencia de S.E. Policarpo a un acto en el Congreso de los Diputados



Unas trescientas personas acudieron ayer a la cita, invitados por la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, para conmemorar el 25º aniversario de la firma de los Acuerdos de Cooperación entre el Estado español y las minorías religiosas con notorio arraigo: judíos, protestantes y musulmanes. Cabe notar que nuestra Metrópolis también se beneficia de dichos Acuerdos en virtud de la hospitalidad amablemente ofrecida por la Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE, Comunión Anglicana).

El acto estuvo organizado por el Ministerio de Justicia cuyo titular, el ministro Rafael Catalá, agradeció a la presidenta Ana Pastor su hospitalidad y buena disposición para acoger un acontecimiento de tal importancia “en la sede de la soberanía nacional”.

Entre los asistentes podía verse a destacados líderes políticos y religiosos de diferentes partidos y confesiones, que han tenido una participación destacada en la transición religiosa en España y, de modo particular, en el (arduo) proceso de negociación y firma de los citados Acuerdos. Exministros como Tomás de la Quadra-Salcedo, quien fuera ministro de Justicia en aquella histórica firma; directores de Asuntos Religiosos como, Gustavo Suárez Pertierra; Alberto de la Hera; José María Contreras. También se encontraban los diferentes directores de la Fundación Pluralismo y Convivencia, como el mismo Contreras y sus sucesores: José Manuel López; Fernando Arias y, la actual directora, Rocío López.

Entre los líderes religiosos, además de nuestro Metropolita Policarpo, se encontraban presentes Riay Tatary (musulmanes), Isaac Querub (judíos) y Mariano Blázquez (evangélicos), que tuvieron una participación activa en el acto. Cabe destacar la presencia de hombres como los evangélicos, José Palma, Juan Antonio Monroy y Máximo García, que fueron protagonistas activos de la transición religiosa en nuestro país. También estaban entre los asistentes destacados líderes de otras confesiones religiosas, como el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, José María Gil Tamayo; otros representantes de la Iglesia Ortodoxa y de otras confesiones.

BALANCE POSITIVO

Durante el acto de celebración por el 25º aniversario de la firma de estos acuerdos, que se ha celebrado en la Cámara Baja, los líderes de las federaciones religiosas de estas tres confesiones han realizado un balance positivo de sus relaciones con el Gobierno español, aunque también han reconocido que, pasado este cuarto de siglo, es necesario avanzar en algunos aspectos.

El acto ha estado presidido por el ministro de Justicia, Rafael Catalá y la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor. Ambos han hecho un recorrido por la labor política de los padres de la Constitución y los miembros de las Cortes Constituyentes hasta lograr los acuerdos de los que ahora se celebran 25 años.

Catalá ha destacado también la progresión en cuanto a la libertad religiosa que ha vivido la historia de España, "eliminado obstáculos para que sea un país más cohesionado y con mayor respeto a las libertades". "Esta es una efeméride para felicitarse, pero también para hacer balance y comprometernos a seguir trabajando con el mismo espíritu de cooperación y lealtad recíproca, por lo menos, otros 25 años", ha apuntado.

Por su parte, Pastor ha destacado que "hoy en día la libertad religiosa no es sólo un derecho personal, sino que se le concede una dimensión comunitaria y relevante en el plano de la vida social". "El Estado pluralista plasmado en la Constitución", ha concluido.


Fuente: Actualidad Evangélica

Adaptación propia

Memoria de actividades de S.E. Policarpo en el mes de octubre de 2017


30/09: Asistió en la Catedral a la celebración de las Vísperas del domingo.

01/10: Presidió en la Catedral la celebración del Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical del Domingo II de Lucas. Seguidamente asistió en la Catedral a la celebración, a las 13:00 horas, de la Divina Liturgia de nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de Madrid, al término de la cual presidió la celebración del Oficio Sagrado de la Exaltación de la Santa Cruz con ocasión de su reciente fiesta litúrgica según el calendario juliano (27/09).

03/10: Viajó a Constantinopla. Por la tarde fue recibido en audiencia por Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé, con el cual posteriormente cenó en compañía de otros Jerarcas del Trono Ecuménico en la Mesa Patriarcal.

04, 05, 06/10: Participó en las reuniones ordinarias del mes de octubre del Santo y Sagrado Sínodo del Patriarcado Ecuménico.

07/10: Por la mañana asistió en la Catedral Patriarcal de San Jorge en el Fanar a la celebración del Oficio de Maitines y de la Divina Liturgia por la fiesta de los Santos Grandes Mártires Sergio y Baco, y por la tarde a la celebración de las Vísperas del domingo.

08/10: Asistió en la Catedral Patriarcal de San Jorge en el Fanar a la celebración del Oficio de Maitines y de la Divina Liturgia Patriarcal del Domingo III de Lucas, en el curso de la cual fue ordenados por Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé al Presbiterado el nuevo Secretario en Jefe del Santo y Sagrado Sínodo del Patriarcado Ecuménico, el Revdmo. Archimandrita Joaquín, y al Diaconado el nuevo Codicógrafo del Sínodo, el Revdo. Diácono Bosforio. Seguidamente participó en el almuerzo festivo ofrecido por los clérigos recién ordenados.

09/10: A invitación de Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé participó en la cena ofrecida por Su Santidad en un restaurante italiano de Estambul al Consejo Directivo del Grupo Juvenil de Teatro Griego de Constantinopla.

10/10: Asistió a la audiencia ofrecida por Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé en la Sala del Trono a un grupo de la Organización Internacional Cristiana “Ágape” procedente de Grecia, Estados Unidos y España, presentados por nuestro Metropolita, Su Eminencia Policarpo.

11/10: Regresó a Madrid.

12/10: Asistió en la Catedral a la celebración de la Divina Liturgia por la fiesta de la Santísima Virgen del Pilar, Patrona de la Hispanidad. Después asistió, a invitación de Sus Majestades los Reyes Felipe y Letizia, a la recepción oficial ofrecida por estos en el Palacio Real por la Fiesta Nacional de España. Seguidamente almorzó con el Excmo. Mons. Timoteo, Obispo Ortodoxo Rumano de España y Portugal, en su residencia a las afueras de Madrid.

12-15/10: Estuvo representado por el Rvdmo. Archimandrita del Trono Ecuménico Demetrio, Vicario General, en el Congreso Internacional del Patriarcado Ecuménico sobre Pastoral de la Salud, organizado en la Isla de Rodas (Grecia).

13/10: Asistió en la Catedral a la celebración del Oficio Sagrado de Súplica a la Santísima Madre de Dios de la Pronta Escucha.

14/10: Asistió en la Catedral a la celebración de la Divina Liturgia por la gran fiesta litúrgica de la Protección de la Santísima Madre de Dios según el calendario juliano y de Santa Parasceve de Iasi la Taumaturga. Seguidamente celebró en la Catedral el Sacramento del Bautismo de Alexía Vergas-Tréssia. Por la tarde viajó a Villarrobledo (Albacete).

15/10: Celebró la Divina Liturgia Pontifical en el templo de nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de la Protección de la Santísima Madre de Dios con ocasión de su fiesta patronal según el calendario juliano (14/10), y seguidamente participó en el almuerzo festivo ofrecido por su Párroco, el Revdmo. Arcipreste Petro Soltys.

20/10: Junto con los clérigos de la Catedral celebró el Sacramento del Santo Óleo para el mes en curso.

22/10: Celebró la Divina Liturgia del VI Domingo de Lucas en el templo de nuestra Parroquia Ortodoxa Griega de Valencia, y seguidamente participó en el almuerzo ofrecido en la Residencia Militar por los militares griegos en servicio en el Comando de la OTAN de Valencia.

24/10: Estuvo representado por el Revdmo. Archimandrita del Trono Ecuménico Demetrio, Vicario General, en la presentación en el Salón de Actos del Ministerio de Justicia por el Excmo. Sr.. Ministro de Justicia de España del proyecto Somos Más contra el odio y el radicalismo.

25/10: Asistió en la Catedral a la celebración de las Grandes Vísperas solemnes por la fiesta de San Demetrio.

26/10: Presidió desde el Trono Episcopal (jorostasía) la celebración en la Catedral del Oficio de Maitines y de la Divina Liturgia por la fiesta del Santo Gran Mártir Demetrio el Miroblita y Taumaturgo, copatrono de nuestra Catedral.

28/10: Celebró en la Catedral el Oficio Sagrado de Doxología or la II Fiesta Nacional Griega de las Victorias. Seguidamente asistió a la recepción ofrecida por tal ocasión por el Excmo. Embajador de Grecia en España en su residencia. Después participó en los salones de la Catedral en la fiesta organizada por un grupo de madres griegas de Madrid para sus hijos con ocasión de la mencionada Fiesta Nacional Griega. Seguidamente asistió en la Catedral a la celebración de las Vísperas del domingo.


29/10: Presidió en la Catedral la celebración del Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical del Domingo VII de Lucas, al término de la cual presidió el Oficio Sagrado de Artoclasia con ocasión de la reciente fiesta del copatrono de nuestra Catedral, San Demetrio el Gran Mártir (26/10). Seguidamente asistió en la Catedral a la celebración, a las 13:00 horas, de la Divina Liturgia de nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de Madrid, al término de la cual presidió la celebración del Oficio Sagrado de Gran Conmemoración de los Difuntos con ocasión del “Otoño de los Difuntos” según la tradición ortodoxa eslava oriental. Por la tarde intervino en la Oración Interreligiosa por la Paz en el Espíritu de Asís en la Basílica de San Francisco el Grande de Madrid, organizada por la Delegación de Relaciones Interconfesionales del Arzobispado de Madrid.

¡Por muchos años!


Felicitamos a Su Majestad el Rey Don Felipe VI de España, cuya onomástica celebra hoy nuestra Iglesia.

¡Por muchos años!

domingo, 12 de noviembre de 2017

12/11 - San Millán (Emiliano) de la Cogolla, histórico Patrono de Castilla


Los únicos datos biográficos que disponemos sobre Emiliano son los recogidos por Braulio en su célebre hagiografía, aunque en ella su autor nos comente reiteradamente que ha procurado reunir una información verídica y bien documentada.

Emiliano nació en Berceo, pueblo de la Rioja inmediato al monasterio de San Millán de la Cogolla. El actual Berceo se identifica con el Vergegio que se cita en la Vita como referencia para localizar el lugar de retiro de Emiliano y en la población donde transcurrieron los primeros años. Por su nombre se puede decir que era un hispanorromano.

De condición humilde, siendo apenas un jovenzuelo oficiaba ya como pastor de ovejas. En la soledad de los pastos sintió la llamada de Dios y de manera espontánea inició una vida contemplativa. Se trataba de un joven de un medio rural, con una escasa, por no decir nula, formación cultural y religiosa.

Todo el capítulo II de la Vita está dedicado a demostrarnos que los pasos dados por Emiliano para convertirse en eremita (recordamos que los monjes podían ser cenobitas, los que vivían en común, o anacoretas). En la España de los siglos V, VI y VII había muchos que, pretextando un amor a lo divino, llevaban una vida desordenada como eremitas. Las autoridades eclesiásticas denunciaban estos comportamientos.

Eligió un maestro que lo adoctrinara, San Félix, monje eremita, sometiéndose mediante un pacto a la disciplina del maestro. Regresando repleto de doctrina, eligió un lugar de retiro (el lugar donde actualmente se conserva la iglesia de Suso), si bien su estancia allí no fue muy duradera, pues su fama de santidad se popularizó tanto que las gentes acudían en tropel.

Se dirige entonces a los lugares más elevados de las montañas, eligiendo el monte Dirtecio. Es aquí donde permaneció durante casi 40 años y alcanzó la fama de santidad que iba a marcar el resto de su vida. Tras este periodo, aprovechando su fama, es ordenado sacerdote por el obispo Didimio, haciéndole entrega de la iglesia de Berceo, recibiendo la condición de presbítero, título que le acompañó durante toda la alta edad media.

Dedicado a repartir entre los necesitados todos los bienes y dineros de la parroquia, es considerado un peligroso heterodoxo y acusado por los clérigos que estaban a sus órdenes de arruinar la hacienda de la iglesia ante Didimio. La acusación prosperó y Didimio puso fin a su responsabilidad del curato de la misma. Por su avanzada edad, se retira al mismo lugar donde regresó tras su morada en Bilibio, sometido a prolongados ayunos en esta nueva situación y formando parte de una comunidad en la que hay monjas y posiblemente monjes, todos ellos bajo la autoridad del presbítero Aselo.


Fuente: "Emiliano, un santo de la España visigoda", de Isidro G. Bango

sábado, 11 de noviembre de 2017

VIII Domingo de Lucas. Evangelio de la Divina Liturgia


Lc 10,25-37: Y entonces, un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?». Jesús le preguntó a su vez: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?». El le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo». «Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida». Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: «¿Y quién es mi prójimo?». Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino. Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: "Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver". ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?». «El que tuvo compasión de él», le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: «Ve, y procede tú de la misma manera».

11/11 - San Vicente, Diácono y Mártir


De lo poco que se conoce de la historia del santo se puede afirmar que Vincentius nació en Osca (Huesca) en el último tercio del siglo III, sobre el año 286, aunque algunos historiadores sitúan su nacimiento en Caesaraugusta (Zaragoza). Por ello se le conoce en algunos casos como San Vicente de Zaragoza, San Vicente Levita, San Vicente Diácono, San Vicente español, San Vicent de la Roda en Valencia y San Vicente Mártir en general. Su padre se llamaba Eutiquio, hijo del príncipe zaragozano Agreso, y su madre Enola, de la que sí se sabe que era de Huesca y se cree que era prima de San Lorenzo. Vicente, que parece ser que provenía de una familia cristiana, dirigente y acomodada, marchó a cursar el estudio general de Filosofía y se formó junto al obispo de Cesaraugusta Valerius, quien le ordenó diácono, y predicó la palabra de Dios en su nombre por el grave defecto que tenía en el habla el obispo. En ese contexto y desatada entre los años 303 y 305 la persecución de los cristianos por orden de los emperadores Diocleciano y Maximiano, llegó a oídos de Daciano, Prefecto de la provincia Tarraconensis, la fama de las prédicas y las conversiones que obraban Valero y Vicente.

Siguiendo así el edicto imperial de reprimir a todos aquellos enemigos de la religión pagana que era la oficial del Imperio Romano, Daciano ordenó que detuvieran a ambos y les llevaran presos, caminando y encadenados ante él a Valentia para que fuesen juzgados por el juez Rufino. Ante la negativa de Vicente de renunciar a su fe, encarceló a ambos pero, al ser Valero ya un anciano y ser de una familia consular, optó por desterrarle a Francia y se cebó con el diácono Vicente al torturarle del modo que se hacía en la época. Así se le aplicaron en la ciudad tormentos como el ecúleo o potro, la catasta en forma de aspa, que separaba brazos y piernas mediante cuerdas, azotes, desgarro con garfios, y la parrilla con carbones incandescentes. Pero Vicente tras todo esto siguió sin flaquear ni morir en ninguno de los instrumentos de tortura y Daciano decide encerrarlo en una celda sembrada de cristales y púas de hierro y con sus miembros inmovilizados con cepos. Cuenta la tradición que Vicente al fin expira en Enero de 304, teniendo de 25 a 30 años, en un mullido colchón hecho con pétalos de rosa en que se habían transformado los cristales y las púas y estando al cuidado de algunos cristianos. Para evitar que el cuerpo del mártir fuera venerado por los cristianos de la ciudad, Daciano ordenó que fuera arrojado a un descampado para que fuera devorado por las alimañas, pero su cuerpo fue protegido por los cuervos. Daciano, enfurecido, ordenó entonces que fuese llevado el cadáver a alta mar atado a una rueda de molino. Cumplida esta orden por Eumorfio en playas de Cullera, el cuerpo de Vicente llegó milagrosamente a la orilla en un paraje conocido como la Font Santa, donde se levantó una ermita, en el lugar en que lo encontró la viuda llamada Jónica que le dio sepultura.

Al finalizar la persecución contra los cristianos a partir del Edicto de Milán del Emperador Constantino en el año 313, durante el reinado de Teodosio I, y convertirse el Cristianismo en la religión oficial del imperio en el año 391, el cuerpo fue trasladado a un cementerio que se convertiría en Basílica y mausoleo a las afueras de la ciudad de Valencia (Iglesia-Monasterio de La Roqueta), que generó una inmensa corriente de peregrinaciones.

Salvador Raga Navarro
PRESIDENTE de la Asociación Cultural VIA VICENTIUS – GOGISTES VALENCIANSwww.caminodesanvicentemartir.es


Fuente: www.preguntasantoral.com

jueves, 9 de noviembre de 2017

Participación de nuestra Metrópolis en el I Congreso de Cultura Mozárabe de Córdoba (Andalucía)


El sábado 25 de noviembre, a partir de las 09:30, el P. Archimandrita Demetrio (Sáez), Vicario General de nuestra Metrópolis, moderará una mesa redonda sobre "Mártires cristianos en Oriente" en la que participarán el P. Andrey Kórdochkin (Diócesis de Quersoneso - Patriarcado de Moscú y toda Rusia), S.E. Mor Nicolaos Matti Abd Alahad (Vicariato de España de la Iglesia Siro-ortodoxa de Antioquía) y el P. Cristian Mihail Deac (Obispado Ortodoxo Rumano de España y Portugal - Patriarcado Rumano), en el marco del I Congreso de Cultura Mozárabe, que se celebrará en Córdoba del 23 al 26 de noviembre.

Los mozárabes de Al-Ándalus son el ejemplo más significativo del mito que hasta nuestros días ha llegado de este periodo histórico. La presencia, defensa, pervivencia, liturgia, cultura, entrega y martirio de los mozárabes reúne un legado inmenso de sacrificio y Fe. Son un ejemplo de la fuerza infinita que otorga el amor y agradecimiento por haber sido bendecidos con la fe cristiana y que, ante las circunstancias de la dominación externa, no cesaron en mantener viva una identidad colectiva, procedente de Gothia (visigodos) y anteriormente de los cimientos construidos por la iglesia primitiva católica.

Tierra Creativa propone al Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba, en el marco de la Fundación Osio, la organización de un primer congreso internacional que analice, estudie y reivindique académicamente desde múltiples ámbitos y le dé continuidad a la cultura mozárabe, que tuvo en Córdoba uno de sus epicentros culturales y humanos. Para ello, serán invitados los principales protagonistas de su estudio en los siguientes campos científico-históricos: Historia y cultura, Liturgia, Arte y literatura, Epigrafía y arqueología y Música.

Para más información: https://congresoculturamozarabe.es

Reunión de la Comisión Internacional para el Diálogo Teológico Anglicano-Ortodoxo


En el nombre del Dios uno y trino, y con la bendición y guía de nuestras Iglesias, la Comisión Internacional para el Diálogo Teológico Anglicano-Católico se reunió en Sliema, República de Malta, del 14 al 21 de octubre de 2017- La Comisión se siente profundamente agradecida por la cálida hospitalidad ofrecida por la Comunión Anglicana. Como siempre, el trabajo de la Comisión estuvo aderezado con la oración diaria y la adoración. La Comisión asistió a la Eucaristía parroquial dominical en la Procatedral anglicana de San Pablo y a una celebración de la Divina Liturgia en la Parroquia greco-ortodoxa de San Jorge en La Valeta.

La Comisión dio la bienvenida a su nuevo copresidente ortodoxo, el Metropolita Atenágoras de Bélgica, y a los nuevos representantes de la Comunión Anglicana. La Comisión honró los vínculos paulinos con malta a través de visitas a santos lugares como la Gruta de San Pablo en Rabat, conectada con la presencia del Apóstol en la isla tras su naufragio rumbo a Roma (Hch. 27,28).

Los miembros de la Comisión fueron recibidos con amabilidad por sus hermanos cristianos de malta, como muestra de la tradicional hospitalidad local (Hch. 28,2). También se celebraron los vínculos ecuménicos más amplios a través de visitas a la Catedral católica romana de San Juan en La Valeta. Monseñor Charles Scicluna Jude, Arzobispo de Malta, recibió amablemente a la Comisión y le ofreció un almuerzo en su residencia oficial. El último día la Comisión asistió a una recepción en la Casa de Marina, Lady Marks.

Tal y como se acordó en su última reunión en Armagh, la Comisión siguió desarrollando su trabajo sobre la comprensión teológica de la persona humana, según los principios expresados en la declaración conjunta “A imagen y semejanza de Dios: una antropología llena de esperanza” (Búfalo, 2015), centrándose este año en las consecuencias prácticas de la Declaración Conjunta de Búfalo, especialmente por lo que respecta a las complejas y urgentes cuestiones acerca del medio ambiente y la ecología, así como el final de la vida humana.

Los miembros de la Comisión discutieron acerca de cuatro documentos principales que trataban estas cuestiones, así como respuestas escritas a dichos documentos por parte de los miembros anglicanos y ortodoxos. Estos fueron discutidos en sesiones plenarias de las que surgieron nuevas reflexiones críticas de una manera constructiva. A dos miembros representativos de la Comisión se les asignó la tarea de recopilar los diferentes puntos de vista acerca de ambos temas surgidos de las presentaciones, las respuestas y las discusiones que siguieron. Estos serán recogidos como primer borrador de una declaración conjunta que se firmará en el futuro. La Comisión concluyó sus trabajos observando que se había alcanzado un nivel significativo de convergencia teológica en las discusiones emprendidas.



Traducción propia del inglés

09/11 - La Madre de Dios de la Almudena, Patrona de Madrid


La tradición dice que en siglo VIII, cuando Madrid era una insignificante villa y España estaba dominada por los musulmanes, estos entendieron que Madrid era un lugar estratégico y decidieron establecer allí una gran fortaleza. Grande fue la consternación de los cristianos de aquel lugar al saber del inminente ataque musulmán. Fue así que pensaron en cómo salvar a la venerada imagen de la Virgen María, que, según la tradición, había sido traída a esta villa por un discípulo del Apóstol Santiago en el año 38.

Fue bajada la imagen del camarín y conducida en procesión hasta la muralla (al-mudaina'), donde se le construyó un nicho en el que fue colocada, "dejando dos luces para que la alumbrasen". Acto seguido, se tapió el nicho y se dejó el muro en la misma forma que estaba. Más de tres siglos y medio sufrió Madrid el yugo de los árabes, hasta el 1085, tres siglos después de que la Virgen fuese escondida, que fue cuando llegó el añorado día de la liberación. Don Alfonso VI de Castilla, llamado "El Bravo", reconquistó Toledo, y poco tiempo después el estandarte de Cruz hondeaba sobre las torres de Madrid. Ordenó entonces Don Alfonso que se hicieran rogativas por espacio de nueve días para que el Cielo les concediese el tesoro que se hallaba oculto; para que la misma Virgen María los iluminase y encaminase sus pasos hacia el lugar donde se encontrara su sagrada imagen. La Virgen escuchó sus ruegos: el día 9 de noviembre de 1085, último del novenario, organizose una solemne procesión después de la misa celebrada en el templo de Santa María, que recorrió todos los lugares donde se creyó que pudiera esconderse la imagen de la Señora.

Al llegar la comitiva al sitio denominado hoy Cuesta de la Vega, y al pasar por delante de un trozo de la vieja muralla que por dicha parte de la villa se levantaba, permitió Dios que se produjera uno de los muchos prodigios con que el Todopoderoso muestra a los mortales su infinito poder y su bondad sin límites... Ante el asombro de todos los presentes, se derrumbó por sí mismo el trozo de muralla donde estaba la hornacina en la que ocultaron la sagrada imagen de María, apareciendo esta, a la vista de los fieles, en la misma forma en que fue colocada, incluso con las dos velas encendidas que, para alumbrarla, le habían puesto aquellos fervorosos cristianos un día del año 712. Habían transcurrido trescientos setenta y tres años. Desde entonces la Virgen de la Almudena es considerada Patrona de Madrid.


Fuente: Preguntasantoral

09/11 - Santo Jerarca Nectario de Egina


El Santo Jerarca Nectario (1846-1920), el Hacedor de Milagros de Égina, fue Obispo Metropolitano de Pentápolis (Libia), director de la Escuela Eclesiástica Rizarios en Atenas şi fundador del Monasterio de la Santísima Trinidad de la Isla de Égina (Grecia). Su culto como santo de la Iglesia fue oficialmente reconocido por el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla en el año 1961. Su celebración se hace cada 9 de noviembre. Desde el mes de abril de 2007 es también el protector de la parroquia ortodoxa de Coslada.

Su vida

Este Santo, uno de los más recientemente canonizados por la Iglesia de Grecia durante este siglo, nació en el año 1846 en Selybria, Tracia  (donde nació también la piadosa Parasqueva de Iaşi), en el seno de una familia pobre pero muy piadosa. Recibió el nombre de Anastasios, gozando desde su infancia de una exquisita educación cristiana.  Después de sus primeros estudios, Anastasios es enviado a Constantinopla (el actual Estambul), donde estudia la teología y los escritos de los Santos Padres. Es aquí donde su alma empieza a descubrir a Cristo a través de la oración, a través de las sagradas escrituras y a través de la meditación sobre lo divino.

A la edad de veinte años, el joven Anastasios se traslada a la Isla de Chios, guiado por el Espíritu Santo, donde enseña la religión en una escuela. Luego, escuchando la llamada de Cristo, se convierte en monje en el conocido “Nuevo Monasterio” de la misma Isla, siendo recibido en la orden monacal con el nombre de Lázaro, el 7 de noviembre de 1876. Más tarde, siendo recibido en la gran orden angelical de los diáconos, recibiría el nombre de Nectario, que llevaría durante toda su vida.

Después de acabar sus estudios teológicos en Atenas, en el año 1885, Nectario fue llevado a Alejandria (Egipto) por el patriarca Sofronio como aprendiz, donde fue ordenado sacerdote y luego archimandrita de Pentápolis, una antigua eparquía ortodoxa de la Libia superior.  Durante varios años, el piadoso archimandrita desempeñó el cargo de secretario del patriarcado, predicador en la Iglesia de San Nicolás de la capital de Egipto, convirtiéndose en un hábil servidor y consejero de almas, poniendo de manifesto su don divino de la paciencia, el de la piedad y el de la misericordia.

Viendo el diablo que no lo puede vencer con la soberbia y con el amor propio, intentó golpear al piadoso jerarca Nectario con otra arma, igual de peligrosa, es decir con la envidia y los celos de parte de los demás jerarcas y servidores del Patriarcado de Alejandría, quienes hicieron saber al patriarca el rumor de que el archimandrita pensaba en tomar su cargo. Esto enturbió a todos e hizo que sea despedido de su función de jerarca. Pidiendo el perdón de todos, aunque no hubiera faltado el respecto a nadie, mostrando una profunda humildad, dió las gracis a Dios, porque se cumplieron sus palabras: „Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí“ (Mateo 5,11). Luego se retiró en Atenas, en el año 1891, pobre, difamado por los suyos y abandonado, poniendo todas sus esperanzas en Dios y en las oraciones a la Virgen.

Aquí fue, durante algunos años, predicador, profesor y director de una escuela teológica para curas, hasta el año 1894, consiguiendo formar espiritualmente a muchos jovenes dedicados a Cristo, que nutría con las palabras del Santo Evangelio y de los Santos Padres. Al mismo tiempo, celebraba misas misioneras en las parroquias de los  alrededores de Atenas.

En el fondo de su alma, el santo jerarca Nectario era un verdadero penitente y un gran predicador de la oración a Jesús, que le aportaba mucha paz, alegría, mansedumbre e infinita paciencia. Con estas armas él siempre vencía al diablo, formaba espiritualmente a los de su alrededor y tenía siempre paz y alegría en Jesucristo, sin hacer caso a la difamación y al castigo de parte de sus compañeros.

Pensando en su vejez y deseando más tranquilidad, construyó entre los años 1904-1907, con la ayuda de muchos fieles y aprendices, un bello monasterio para monjas en la isla de Égina, cerca de Atenas, instaurando allí una vida modélica según la tradición de los Santos Padres. Se retira definitivamente en este monasterio donde lleva una vida de piadoso y servidor, de dedicación total y de oración, ofreciendo su espíritu a Jesucristo, el Salvador del mundo y a todos los que venían para pedir bendición, oración y palabra aliviadora del alma. Aquí tuvo como aprendiz a San Sabas el Nuevo (1862-1948), gran asceta del siglo XX, quien fue ermitaño durante un período de tiempo en el desierto de Hozeva, en Palestina.

Para su vida ejemplar, Dios bendijo a su devoto Nectario con el Don del Espíritu Santo. Por esta razón, muchos creyentes iban a la iglesia del monasterio de Égina y pedían su ayuda. Especialmente después de la Primera guerra mundial, un gran número de pobres y enfermos, desprovistos de cualquier ayuda, iban hacia el como hacia el padre de sus almas. Y San Nectario ordenaba a las monjas, que convivían en su monasterio, repartir a los necesitados todo tipo de víveres y no guardar nada para ellas, porque Dios, en su misericordia, daba de comer a unos y otros a la vez. Pero también los enfermos se curaban con las oraciones del feliz San Nectario, porque había adquirido el don de hacedor de milagros.

Un verano, habiendo una gran sequía en la isla de Égina, con las oraciones de San Nectario, vino abundante lluvia y los campos dieron fruto, de manera que todos tuvieron suficientes alimentos. Por esta razón, todos – laicos y clérigos, pobres y ricos – alababan a San Nectario como a un pastor y una voz elegida del Espíritu Santo y seguían su palabra en todo lo que hacían. Así, él era el todo para todos, porque podía con todo a través de Jesucristo, Quien vivía en él. También era muy humilde y tierno y no buscaba el reconocimiento de nadie. En su tiempo libre trabajaba en el jardín del monasterio, vestido de manera sencilla, haciendo que todos se beneficiaran de su calma y su humildad. Entre sus muchas ocupaciones espirituales, San Nectario escribió varios trabajos teológicos de moral y de historia de la Iglesia, entrando de esta manera en la tradición de los Santos Padres de su patria, en contra de las influencias occidentales que asaltaban a los países ortodoxos.

Por todo aquello, el diablo levantó contra él muchas tentaciones, intentando vencerlo. Gran numero de servidores y jerarcas de la Iglesia de Grecia se elevaron con envidia en contra del feliz servidor, provocándole muchos disgustos. Pero Dios le absolvía de todos las penas. Viviendo como un ángel en su cuerpo y amando la oración, el silencio, la humildad, el ayuno y la misericordia, San Nectario acercaba a muchos de los suyos hacia Jesicristo, desbordando a su alrededor la paz, la alegría y el haz invisible del Espíritu Santo, con el que acariciaba y descansaba a todos los que iban a su ermita. Por esta razón, el diablo, no pudiendo soportar su resistencia, elevó en contra del santo, hasta el fin de sus días, muchas calumnias de parte de muchos clérigos y jerarcas griegos, quienes, por envidia, hablaban en contra de él y de su monasterio. Pero el feliz Nectario soportaba todo, en nombre de Jesucristo, Quien vivía en su corazón.

Sintiendo acercándose su fin, mientras iba en peregrinación con el ícono de la Virgen en la isla de Égina, San Nectario desveló a sus aprendices que pronto iba a irse hacia Jesucristo. Cayendo enfermo, fue llevado a un hospital de Atenas. Pero él aguantaba con fuerza toda la enfermedad y la provocación, esperando con alegría la hora de su salida de esta vida.

Después de cerca de dos meses de sufrimiento, San Nectario entregó su alma en paz en las manos de Jesucristo, el 8 de noviembre de 1920, librándose de todas las tentaciones de esta vida, en la que hizo todo lo posible para llegar a ser uno de los santos de Dios. Sus aprendices, después de lamentarlo mucho, lo enterraron, según la costumbre, en la iglesia edificada por él, en la que hizo tantas milagros, curando a los enfermos que iban con fe a buscar su ayuda.

Al cabo de más de veinte años, su cuerpo fue encontrado en la tumba intacto y entero, emanando un agradable olor. El 3 de septiembre de 1953, sus sagradas reliquias fueron sacadas de la tumba y colocadas en la iglesia del monasterio de Égina, para ser honradas y bendecidas. En el año 1961, el Sinodo de la Iglesia de Grecia, viendo el gran número de milagros que se producían junto a sus reliquias, lo declaró Santo, con día de celebración el 9 de noviembre, convirtiéndose en el más venerado santo de este bendito país ortodoxo, pero también de muchos otros países. Cada día, los creyentes acuden a honrar las reliquias de San Nectario y su tumba, convirtiendo su monasterio de la isla de Égina, en el más querido lugar de peregrinación de toda Grecia . Es un santo muy conocido por sus curaciones en casos de cáncer y, en general, de cualquier enfermedad incurable.

¡Con las oraciones del Santo Jerarca Nectario, Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de nosotros! ¡Amén!


Fuente: Parroquia de San Nectario (Obispado Ortodoxo Rumano de España y Portugal - Patriarcado Rumano)